Cuento uno

“El gol de mi vida: mi historia en el fútbol”

Hola, mi nombre es Leo y hoy les voy a contar mi historia en el deporte que más me gusta: el fútbol. No sé si tu papá o algún amigo tuyo le guste este deporte, pero a mí me encanta. Te voy a contar cómo comenzó mi historia…

Desde que estaba en el jardín de niños, mi mamá me llevaba al parque casi todas las tardes y veía cómo los niños más grandes que yo se juntaban a jugar fútbol, y eso a mí me llamaba la atención. Me impresionaba mucho, pero al mismo tiempo me daba tristeza porque creía que nunca iba a poder lograr jugar como ellos, ya que meses atrás me caí de las escaleras y sufrí una fractura en el fémur, el hueso más largo de la pierna.

Pasó el tiempo y yo nunca dejé de admirar el deporte, quería intentarlo. Un buen día, el entrenador de fútbol me vio jugando en el recreo con mis amigos, y me invitó a que fuera al entrenamiento por la tarde, me dijo que no jugaba nada mal. Yo estaba muy emocionado, porque dos de mis amigos del salón de clases jugaban en ese equipo… entonces, creí que era mi gran oportunidad de poder pertenecer a él y practicar el deporte.

Mi mamá me compró todo lo que necesitaba para jugar: el uniforme completo, espinilleras y unos tachones que me encantaban, recuerdo que eran rojos.

Todos los días mi mamá me llevaba al entrenamiento y cada vez me gustaba más estar en la cancha practicando y conviviendo con mis amigos, que al igual que yo, se esforzaban para conseguir hacer los ejercicios y anotar goles.

Pasaban las semanas y cada vez el entrenador me daba oportunidad de jugar más tiempo en los partidos… disfrutaba mucho cuando eran contra mis amigos de otras escuelas… era súper divertido platicar por la tarde sobre las experiencias del juego.

En uno de los juegos, desgraciadamente sufrí de nuevo una lesión en el mismo hueso que cuando estaba pequeño. Me sentí muy triste, porque no iba a poder jugar más. Pasaron los meses y en una cita de la rehabilitación, el doctor me informó que mi recuperación era muy buena, que estaba mejorando muy rápido y que en poco tiempo, siguiendo con mis rehabilitaciones, iba a poder practicar de nuevo el deporte. Me entusiasmé demasiado, era la noticia que yo había estado esperando todo ese tiempo.

Me esforcé mucho para conseguir que sanara la lesión y pude reincorporarme al equipo. Tenía una segunda oportunidad, sabía que era mi momento para brillar nuevamente. Conforme pasaban los partidos de fútbol, el equipo mejoraba más y más, hasta que llegamos a la final: el partido más esperado de la temporada. Fue un juego difícil, dimos todo en la cancha. Finalmente, llego el término del partido y lo conseguimos… ¡quedamos campeones!

Nada es imposible si se desea lograr, no dejes que tus sueños se queden sólo en tu mente… puedes hacerlos realidad. Te invito a que practiques el deporte que más te guste por lo menos 30 minutos al día. Verás cómo tu cuerpo se siente más ligero y tendrás una actitud más positiva. ¡Anímate, sí se puede!

¡Juntos por una mejor salud y alimentación! DIF Nuevo León.